«Tiene que ser una fuerza de unión»: Madre María Fátima y Sor Gabriela en Radio 10
En el programa Fenómeno Barrial, con Juan Di Natale por Radio 10, Madre María Fátima, superiora de nuestro Monasterio, y Sor Gabriela contaron en vivo cómo elaboramos el millón de hostias para las misas del Papa León XIV y cómo vivimos estos días de espera. Compartimos la entrevista completa.
Terminamos dos semanas antes
«Somos 16, y la verdad es que en un principio nos pareció una tarea que nos sobrepasaba, pero lo pensamos un poco y decidimos decir que sí y trabajar en equipo», contó Madre María Fátima. Nunca habíamos hecho un trabajo tan grande. Empezamos en agosto y terminamos dos semanas antes de lo que habíamos calculado.
Cómo se hace una hostia
En la entrevista, la Madre explicó paso a paso nuestro trabajo. En una licuadora grande, de 10 litros, se mezclan 7 litros de agua con harina de trigo 0000, la más refinada y blanca: nada más que agua y harina. Se forma una masa líquida, «como la de los panqueques», que se vuelca a cucharones en cuatro horneadoras, unas planchas de 30 centímetros de diámetro que parecen panqueras gigantes. Nuestras máquinas no son automáticas: son manuales y tienen unos 30 años, «pero funcionan bárbaro».
De cada plancha sale una hostia grande. Las vamos apilando y, cuando juntamos 70, las humedecemos para que se ablanden y las cortamos con una cortadora que funciona como una perforadora de papel gigante. Después escogemos una por una y apartamos las que salen partidas o con algún defecto. Es un trabajo artesanal, pero esta vez en un volumen enorme.
Un trabajo que nos unió
Las máquinas estuvieron prendidas todos los días, desde temprano, después de la misa, hasta las cinco o seis de la tarde. Solo paramos los domingos y en los días en que celebramos nuestros 150 años de fundación en la Argentina. Normalmente cocinamos durante la semana y dedicamos un solo día al corte, pero esta vez cocinamos y cortamos sin parar, por turnos. «La verdad es que nos unió muchísimo», contaron. Las hostias se entregaron en dos viajes: a la Catedral Metropolitana y a Luján, adonde fueron 500.000.
El corazón de la Iglesia
Sor Gabriela explicó el sentido de nuestra vida de clausura: dentro de la Iglesia hay una parte activa, la que se ve, y una contemplativa, más oculta, que intercede constantemente por el mundo. «Es como el corazón, que va mandando la gracia, la fuerza y la energía a todo el cuerpo». Por un permiso especial, saldremos a ver al Santo Padre: diez hermanas iremos al Monumento a los Españoles, donde esperaremos la misa en vigilia desde el domingo a la noche, y siete estaremos en Luján, donde nos pidieron ser ministras de la Eucaristía. «Vamos felices, porque vamos a dar el Cuerpo de Jesús que está en las hostias que hicimos nosotras».
«Tiene que ser una fuerza de unión»
Sobre el sentido de la visita, las hermanas dijeron que la vivimos «como si fuera el mismo Cristo el que visita la Argentina»: el Papa es el sucesor de Pedro, la roca sobre la que se edifica la Iglesia, «y todos unidos a él somos una sola cosa». En momentos de tanta división, agregó, la visita tiene que ser una fuerza especial de unión para la Argentina. Contó también que en estos días se vive una alegría muy especial, incluso en la calle: «Fuimos a comprar y la gente nos gritaba “¡Viva el Papa!”».
Para cerrar, invitaron a todos a vivir este momento con el corazón abierto: el Señor es Padre de todos y quiere tenernos a todos bajo su manto. «Es un momento que Dios nos regala para abrir el corazón y recibir a manos llenas lo que Dios nos quiera dar, que siempre es grande. Que todos se sientan invitados».
Fuente: Radio 10, «Tiene que ser una fuerza de unión», entrevista en Fenómeno Barrial con Juan Di Natale (7 de noviembre de 2026). Imagen: Radio 10.
