España 1936

Siete religiosas contemplativas de la Orden de la Visitación de Santa María de Madrid, España, fueron asesinadas por el odio a la fe católica en aquel siniestro noviembre de 1936. Seis murieron la noche del 18; la séptima en la madrugada del 23.

En 1931 cuando se produjo la oleada no impedida de los incendios de iglesias en Madrid, las Hermanas de la Visitación tuvieron que marchar a Oronoz, Navarra, donde permanecieron hasta marzo de 1932, fecha en que regresaron a Madrid. En 1936 al recrudecer la guerra y la persecución religiosa, nuevamente la comunidad vuelve a refugiarse en Oronoz, quedando en Madrid este pequeño grupo que se vería coronado con la aureola del martirio. Vivieron en el Monasterio hasta que el peligro inminente las hizo trasladar a un semisótano cerca del convento. Desde allí vigilaban el Monasterio. Este fue asaltado, saqueado y ocupado por las milicias anarquistas el 18 de julio.

Fueron visitadas y sufrieron registros por los milicianos en cuatro ocasiones. Dos sirvientas que vivían en los pisos del edificio las habían denunciado.

Veían venir la muerte, sin embargo, permanecieron en este refugio orando y con la intención hasta el final de vivir en comunidad. Recibieron la propuesta de dispersarse y esconderse en domicilios más seguros. Agradecieron el consejo y la ayuda pero decidieron permanecer juntas.

“Hemos prometido las siete ante Jesús estar unidas y no separarnos”

En noviembre, mes de las grandes matanzas colectivas en Madrid, supieron con certeza que había llegado para ellas la hora de morir. La noche del 17 al 18 la pasaron en oración. Horas de Getsemaní previo al Calvario. Pasaron el día esperando en intensa oración.

“Estamos muy tranquilas en manos de Dios, seguras de que El hará de nosotras lo que más nos convenga”.

A las 7 de la tarde- era ya de noche- vinieron por ellas los milicianos y las condujeron en vehículos no muy lejos de ahí, haciéndolas bajar las iban acribillando. Murieron 6. Sobrevivió Hermana María Cecilia que, del pánico huyó sin saber lo que hacía, ni hacia dónde se dirigía. Al momento fue detenida por un policía, que se ofreció para acogerla en su casa con su familia, ofrecimiento que Hermana María Cecilia rechazó, confesando sin titubeos que era religiosa.

Fue conducida a la cárcel de Porlier y asesinada el 23 junto a las tapias del cementerio de Vallecas.

El resto de la Comunidad, refugiada en Oronoz, no supo nada del martirio hasta varios meses después, y las primeras noticias eran muy confusas. Nada pudo aclararse hasta que regresaron a Madrid al terminar la Guerra en 1939. A la cripta del Monasterio, profanada durante la Guerra, se trasladaron en 1940 los restos martiriales de cuatro de las Hermanas que habían dado su vida por Cristo y por España. Los restos de las otras tres reposan en el Valle de los Caídos. Fueron beatificadas por San Juan Pablo II el 10 de mayo de 1998.

Algunas frases de nuestras Beatas Hermanas Mártires:

"Ser santa es lo único que nos importa en la vida,  pues todo lo demás pasa y todo lo que pasa no vale la pena"

"No quiero tener más deseo que el de llegar  a asemejarme a Jesús Crucificado. ¡Viva imagen suya!"

"Madre de Dios, bajo tu amparo, dichosa y feliz siempre seré"

"Estaos tranquilos, que nos quedamos en manos de Dios"

"Estamos muy contentas y comprendemos cada día mejor  que esto es lo que Dios quiere de nosotras".

“¡Qué alegría! ¡Vamos a alcanzar la palma del martirio!”

"En medio de mis corridas y caídas soy cada vez más feliz, pues mientras que las caídas no son voluntarias no debemos apurarnos y cuanto mayor sea nuestra pequeñez y fragilidad, tanto mayor debe ser nuestra confianza en Jesús que cogiéndonos de la mano nos llevará a su gloria cuando menos pensamos".

Dios sea bendito